Fiat Toro

2016-06-14

Desde El Calafate (Santa Cruz) – El cronograma de presentación a la prensa de la Fiat Toro contemplaba, además de una infaltable visita al glaciar Perito Moreno, varias instancias de manejo en distintos terrenos y posibilidad de probar las tres versiones.

Lamentablemente, el plan estuvo desfasado desde el primer día por culpa de una persistente niebla que por momentos – sólo por momentos- parecía dar tregua.

El fenómeno impidió entrar o salir de El Calafate en avión, con lo que hubo que hacer más de 300 kilómetros por tierra hasta Río Gallegos, tanto a la ida (en ómnibus) como a la vuelta (manejando la flota de Toro, en grupos de cuatro personas).

Con ello, hubo que acortar algunos tiempos, modificar horarios de presentaciones y apurar los tests. Y, sobre todo, dormir muy poco.

Autoblog tuvo posibilidad de probar la Toro Volcano 4WD AT9 sin interrupciones, durante un tramo de más de 70 kilómetros en ruta (y un poco de ripio), desde el Parque Nacional Los Glaciares hasta el centro de El Calafate. Además, manejé la Toro Freedom 4WD MT6 en un circuito de 9,2 kilómetros al pie del Cerro Frías, en una estepa blanca, con distintos obstáculos naturales como cañadones, zanjas, cauces de arroyos y alguna cuesta modesta. Todo acompañado con mucho hielo.

La crítica completa se reproduce a continuación.

POR FUERA

Las formas exteriores de la Toro fueron anticipadas en el Concept FCC4 que se exhibió en los Salones de San Pablo y Buenos Aires. En aquél entonces, se dijo que derivaría en un nuevo tipo de vehículo, entre pick up y coupé. Sin embargo, hoy nadie en Fiat hace mención a ese antecedente. En cambio, sólo apuntan su filiación con el Jeep Renegade (leer crítica), con el que -además de la plataforma y las mecánicas- comparte un 20% de componentes de equipamiento.

A primera vista, la Toro llama indudablemente la atención. El plano frontal logra transmitir una sensación de vehículo imponente y robusto, a la vez de futurista. En eso contribuyen mucho los grupos ópticos en tres niveles y, fundamentalmente, los estilizados leds de las luces de posición, que son los que sin dudas le confieren una personalidad propia.

Esa idea de diseño, que desde el área de marketing denominaron “Wrap Around”, se conjuga bien en el resto del vehículo, con un aspecto musculoso y bien parado: a mi juicio, muy atractivo.

Ahora bien, es cierto que la línea de cintura elevada se asemeja a la que adoptó laStrada en el último restyling. Esto es particularmente evidente al mirar por el espejo retrovisor desde el puesto de conducción: la parte posterior de la caja obstruye casi la mitad de la visual.

La cámara de estacionamiento trasera, que viene de serie en la versión Volcano, se transforma en un opcional esencial para la Freedom 4×4 y una contra de peso para la 4×2, que no la ofrece.

Al compartir plataforma con el Jeep Renegade, la Toro es una pick-up monocasco. Es decir, no tiene el clásico chasis de largueros de las pick-ups medianas. Tiene una distancia entre ejes de 2,99 metros. Mide 4.915 mm de largo (contra 4.232 mm del Renegade), 1.844 mm de anchoy 1.746 mm de alto.

La Toro se posiciona en un segmento intermedio de pick-ups donde ya largó en punta la Duster Oroch de Renault (ver equipamiento y precios).

Así, mientras el Jeep apunta a competir desde una franja más alta de precios con esa y otras SUV’s como Ford EcoSportChevrolet Tracker u Honda HR-V; la Toro también planea captar algo de la demanda de ese segmento, con un planteo propio que hace eje en la habitabilidad, confort y tecnología de una SUV urbana, combinada con las dotes de una pick-up turbodiesel, con buen despeje y una caja de carga capaz de llevar hasta una tonelada.

POR DENTRO

En el puesto de conducción es donde más semejanzas se pueden encontrar con su primo, “el renegado”. El tablero de instrumentos de la Toro (versión Volcano) tiene en el centro la misma pantalla color TFT de 7”, enmarcada por dos relojes grandes para la velocidad y el tacómetro. Es muy vistosa, permite lecturas rápidas y cuenta con gran caudal de información a la que se accede de manera intuitiva con los controles del volante.

Aquí, las Freedom tienen una más modesta pantalla monocromática de 3,5”, pero con las mismas funciones de la computadora de a bordo.

Las formas de la consola, la disposición de los comandos y los pasamanos son los mismos del Jeep, así como detalles de acero en el pomo de la palanca y manijas, con materiales que transmiten en general una alta calidad percibida y buenas terminaciones.

En las pruebas con la Freedom en terrenos escarpados aparecieron algunos ruiditos menores desde la columna de dirección, y algunos encastres, especialmente en el parante B, pero nada alarmante ni demasiado molesto. En la Volcano, en cambio, no encontré nada fuera de lugar y la insonorización del habitáculo fue ideal.

Ya que estamos en el apartado auditivo, un detalle simpático: las instrucciones del navegador se escuchan únicamente por el parlante delantero izquierdo, es decir, del lado del conductor. Es como que esa voz sensual del GPS te habla al oído, mientras sigue sonando la música de fondo.

En general el espacio en el habitáculo es bueno, especialmente en cuanto a la altura al techo, que incluso para los pasajeros traseros es holgada. Eso sí, la habitabilidad aparenta ser un poco más acotada que en una Duster, por caso. Y mucho menos que en cualquier pick-up mediana, claro.

No por obvio se debe omitir decirlo: es más grande que una Strada, pero no transmite la sensación de estar realmente en una chata.

La posición de manejo es buena para conductores de estructura corporal media. A los más voluminosos quizás les restrinja un poco de movimientos las sujeciones laterales de las butacas, pero seguramente podrán encontrar una postura cómoda con los ajustes en altura y profundidad del volante, presentes en todas las versiones.

Sólo en la Volcano, la butaca del conductor tiene como opcional los ajustes eléctricos en ocho direcciones. Así es fácil encontrar una posición cómoda de manejo.

El equipamiento de serie en todas las versiones incluye volante multifunción, dirección asistida eléctricamente y computadora de a bordo, entre otras cosas. Pero el aspecto más destacable, que desde Fiat omitieron resaltar en la ficha de equipamiento, es la presencia en todas las versiones de control y limitador automático de velocidad. Ambos se manejan desde el volante y tienen indicaciones claras de activación en el tablero.

SEGURIDAD

El equipamiento de serie es correcto, pero en la lista de opcionales es donde se encuentra el valor agregado de la Toro: los packs opcionales Extreme y Premiumincluyen cinco airbags más que se suman a los dos frontales (siete en total). Además, cuenta de serie en todas las versiones con control de estabilidad (ESC), control de tracción (TC), control electrónico antivuelco (ERM) y sistema de asistencia al arranque en pendientes (HLA).

El Control Electrónico de Descenso (HDC) está de serie para las 4×4, aunque en la unidad que manejé en el Cerro Frías no lo pude activar, con lo cual en la única pendiente que lo hubiera necesitado, tuve que esforzar por demás los frenos y el ABS. La recomendación que dan algunos pilotos de Off Road es probar varias veces, moviendo el vehículo unos centímetros, “hasta que agarre”.

Por el momento, no hay pruebas independiente de choques. Es muy posible que LatinNCAP la someta a algunos de sus famosos crash tests este año.

MOTOR y TRANSMISIÓN

La Toro se venderá en Argentina con una única opción de motor: el Multijet 2.0 16v turbodiesel, de inyección directa con intercooler. Entrega 170 cv a 3.750 rpm y 357 Nm a 1.750. El rendimiento que tiene tanto en sociedad con la caja manual de 6 marchas como con la automática de 9, es sobresaliente.

En los largos tramos de pavimento, con la Toro Volcano, la velocidad final podía exceder largamente los límites permitidos. A 130 km/h y en novena marcha, el motor trabajaba apenas por encima de las 2.000 rpm. Y eso se traducía en un andar muy suave y confortable.

La combinación con la caja manual que probé en el circuito off-road también me dejó buenas sensaciones, aunque encontré un punto incómodo en la selectora, al colocar la segunda marcha, demasiado corta en relación a las otras.

Además, en algunas situaciones en que necesitaba un mayor torque, tuve que elevar el régimen a cerca de las 1.700 vueltas para evitar que cayera el tacómetro y se detenga el motor abruptamente (algo que me pasó en reiteradas oportunidades, aunque atribuible a la impericia del conductor).

En Fiat descartan la posibilidad de sumar una versión de motor naftero, para eventualmente tener una versión de entrada a gama más accesible. “Creemos que es la mejor combinación de motor/caja y que el nivel de precios es más que competitivo para el segmento”, dijo Carolina Méndez Acosta, Directora Comercial de Fiat.

COMPORTAMIENTO

Uno de los principales atributos de la Toro, además del equipamiento tecnológico y el excelente impulsor turbodiesel, es la suspensión trasera independiente del tipo Multilink. Está presente en todas las versiones, junto a amortiguadores hidráulicos de doble efecto, resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Si bien contribuyen a un andar muy confortable y suave sobre pavimento, el efecto se nota especialmente en los terrenos escarpados, donde copia muy bien las irregularidades y mantiene al habitáculo estable, permitiendo una maniobrabilidad digna de un 4×4 de raza.

Según aseguran, las suspensiones están reforzadas y calibradas para soportar la capacidad de carga de un tonelada. Sin embargo, durante la prueba de manejo no fue posible evaluar su comportamiento con carga. La caja siempre viajó vacía.

La asistencia eléctrica de la dirección es otro punto a favor en la mayoría de las condiciones de manejo, aunque en situaciones de Off Road peca de no transmitir suficiente información de la superficie y da una cierta sensación de extravío.

El despeje al suelo de 241 mm, junto a los ángulos de entrada (25°) y salida (29°), más el ángulo de rampa (22°) permitieron sortear sin dificultad varios tramos de huellonesmuy pronunciados, con el agregado de la presencia de hielo, que podía hacer perder el rumbo fácilmente.

El sistema de tracción 4×4 inteligente también es un valor agregado que la coloca en condiciones de competir con las pick-ups medianas de versiones más equipadas. Y a un precio mucho menor.

La selectora colocada junto a la palanca de cambios permite optar por la posiciónAutomática, donde el sistema funciona bajo demanda, identificando la necesidad de tracción. También está la posición 4WD, que envía par motor al eje trasero en proporciones 60/40 o a la inversa. Y la posición 4×4 Low, donde se combina la electrónica de los sistemas de asistencia a la tracción, el ABS y la estabilidad, para una respuesta más contundente.

Hay que aclarar que el modo 4×4 Low no es una caja reductora. Como la VW Amarok, en Fiat utilizan la primera marcha de la caja automática para simular una baja. La ventaja de la Toro es que tiene nueve marchas, en lugar de las ocho de la Amarok. Por eso, esa primera es muy, pero muy corta. Una marcha sólo para hacer fuerza.

No fue posible medir prestaciones ni consumos. Estos datos quedarán pendientes hasta una prueba más extensa.

CONCLUSIÓN

Con la Toro, Fiat desembarca en el mercado argentino con una propuesta que inquietará a varios. Es una pick-up que le robará clientes a los usuarios de camionetas medianas que las usan mayoritariamente en ruta, ciudad y como vehículo familiar. Tiene el andar, el precio y el confort para ser una alternativa más accesible ante chatas más grandes, caras e incómodas.

Al mismo tiempo le robará clientes a los usuarios de SUVs chicas, que verán en la Toro un vehículo de imagen más robusta, con un motor turbodiesel que ninguna SUV hoy ofrece en nuestro mercado y con la calidad de fabricación que ya distingue al Jeep Renegade.

Por último, también le robará clientes a la Fiat Strada y otras pick-ups chicas, comoSaveiro y Montana.

El mejor indicador de la expectativa que hay en Fiat con este modelo es el objetivo de ventas que declararon: 10 mil unidades al año. Es el doble de lo que vendió la Strada en todo el 2015. Y yo creo que alcanzarán esa meta con holgura.